Intérpretes para La Instalación, Puesta en Marcha y/o Reparación de Maquinaria

Cuando se trata de interpretar, generalmente, pensamos en una situación enmarcada dentro de ciertas formalidades que nos hacen imaginar un evento ordenado, con ninguna posibilidad de escuchar o decir una broma, todos enfundados en una vestimenta formal y en un lugar muy cómodo. Permítanme decirles que eso no siempre es así.

En ocasiones, como la que da título a este artículo, la situación se aleja bastante de algunas de las enseñanzas recibidas por los estudiantes de interpretación. Muchas veces la necesidad de quienes requieren de los servicios de interpretación no estará relacionada con temas que exijan un protocolo como el descrito en el primer párrafo. Para las situaciones que se relacionan con maquinaria, lo más probable es que la interacción esté dada por el intérprete, el orador –experto en la configuración, funcionamiento y reparación de la máquina– y los empleados que reciben la capacitación del experto.

En estos casos, el intérprete debe manejar con mucha pericia los términos técnicos a los que se hará mención durante la capacitación. Y  no sólo me refiero a la máquina misma, sino que también a las herramientas utilizadas en el proceso. En este punto es particularmente importante conocer los nombres que obreros, empleados y las personas que trabajan en el lugar en el que requieren los servicios, le dan a las herramientas. Sabemos que muchos de esos nombres no son necesariamente los nombres con que estos artículos salen de la tienda y que el nombre que reciben está mucho más cercano al folclore y la cultura. Además de eso, el nombre de las misma herramienta difiere entre regiones: lo que en un lugar es un “gato”, en otras partes es una “gata” o por ejemplo, ¿sabrá todo el mundo qué es una barrena, o será barreno, taladro, broca, o los obreros simplemente le llaman perforador? En fin, lo importante es que seamos capaces de entregar el mismo mensaje que el orador emite y, a la vez, asegurarnos que nuestros receptores así lo entienden. En estos casos, la academia no presta mucha ayuda a diferencia de la documentación cultural realizada por el intérprete.

Dada la naturaleza de estos eventos en el que no siempre se está en un lugar cómodo, agradable y podríamos decir que incluso limpio, las bromas, la informalidad y la ausencia de la toma de notas forman parte del trabajo del intérprete que dicho sea de paso sigue siendo tan difícil en esta área como en otras.

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