¿Cuándo Termina El Trabajo De Un Traductor?

El trabajo del traductor no termina cuando la traducción se envía por correo electrónico,  correo convencional, fax o se sube directamente a un sitio web. Pensar lo contrario no es considerado una buena práctica profesional, pero tampoco se puede hablar de un acto de irresponsabilidad. Mantener la comunicación después de terminar un trabajo es esencial. Numerosas situaciones pueden salir mal después de haber enviado el trabajo. Por ejemplo, la impresión del fax pudo no haber sido lo suficientemente clara (esto suele suceder cuando se envían trabajos hechos a mano o trabajos de edición); el mail pudo no haber llegado o probablemente no envió el archivo adjunto; la empresa no pudo abrir o transformar su archivo o sí lo pudo abrir, pero sólo pudo ver un montón de símbolos sin sentido; la empresa perdió el archivo o puede tener preguntas acerca de su trabajo. Por lo tanto, debe estar comunicado y permanecer disponible en caso de que ocurra alguna de las situaciones anteriormente descritas. Si sabe que estará fuera de la ciudad durante el fin de semana, infórmeselo a la empresa con anticipación, preferentemente al momento de entregar el trabajo y asegúrese de que ellos sepan que no estará ubicable a ciertas horas en particular,además pídales confirmen haber recibido el trabajo encargado. Esto toma tiempo, pero sin dudas vale la pena y la empresa lo tendrá en consideración.

Los buenos profesionales solucionan problemas. Esto quiere decir que como traductor debe ayudar a sus clientes con las eventuales complicaciones que pudiesen surgir. En ocasiones, éstas no corresponden directamente a temas lingüísticos. A veces es necesario ayudarlos con sus problemas de red, sitios web o con la incompatibilidad de un software, etc. Todo esto a través del teléfono mientras se negocian o discuten aspectos del trabajo. Trate siempre de ser de utilidad y ayudar. De esta forma sus clientes lo recordarán y lo agradecerán.

Los traductores siempre cumplen con su trabajo. En algún momento un cliente lo llamará y le dirá que su traducción quedó pésima, que incluso su sobrino bilingüe de cinco años hizo un mejor trabajo que usted y que hasta un simio lo haría mejor. Independiente de cuán ofendido o enojado esté, resuelva el problema con el cliente. Pida comentarios específicos como dónde están los errores y de qué tipo son, y cuántos son. Si los errores son en realidad su responsabilidad, ofrézcale arreglarlos inmediatamente sin cobrar por esto. Si los errores tienen que ver con el estilo o la corrección, ofrézcale participar en el proceso de revisión y corrección, pero manténgase firme si su trabajo cumple con lo que le pidieron. Lo más importante es darle un buen servicio al cliente. No olvide que son ellos los que le dan trabajo y dinero, por lo que corresponde dar una buena impresión, sin importar lo incómoda que puede ser la situación.

Incluso después de terminar el trabajo y una vez que la empresa haya confirmado la recepción del mismo, mantenga el archivo en su disco duro. Es importante conservar todos los trabajos que he hacen, incluso copias adicionales. Esto puede parecer excesivo, pero no es extraño que algunas empresas de traducción o clientes para los que un traductor trabaja pierdan los archivos cinco semanas después de haberlos entregado. En esos casos, es muy probable que le llamen para preguntarle si aún tiene el archivo. Obviamente, esto no sucederá cinco años después de la entrega, pero considerando que los sistemas de almacenamiento de información son baratos y los archivos antiguos pueden tener otros usos como material de referencia, memorias de traducción o usarse para formar un sistema de traducción automática, es conveniente conservarlos.

Normalmente, cuando se termina un trabajo de gran envergadura como la traducción de un libro o de un manual de computación, es aconsejable adjuntar una carta y así mantener el contacto con el cliente mientras se trabaja en el proceso de edición y publicación. Además, se deja claro que existe disponibilidad para seguir participando en el proceso de edición y que la empresa lo puede contactar por si existiese alguna duda acerca del trabajo, como las elecciones del estilo o los términos por ejemplo. Siempre es una buena opción participar en todo el proceso, no sólo en la parte de la traducción.

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